D.O.P. Valle de La Orotava

Nueva identidad de la Denominación de Origen Valle de La Orotava.

Esta nueva identidad nace del territorio, de su paisaje, de su historia y, sobre todo, de las personas que lo cultivan y lo hacen posible cada día.

El rediseño parte de un proceso de escucha y análisis junto a viticultores, técnicos y representantes de la denominación, construyendo una marca desde dentro, conectada con su origen y con una forma de entender la viticultura única en Canarias.

El cordón trenzado, técnica de cultivo exclusiva del Valle, se convierte en el elemento central de la identidad. Un símbolo que habla de unión, de tradición y de territorio, y que conecta Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos mientras evoca el océano y el mar de nubes que forman parte de este paisaje.

Sobre él, la silueta del Teide habla del origen volcánico de sus vinos, mientras el sol aporta luz, clima y dirección a un lenguaje visual más claro, reconocible y contemporáneo.

Una marca que no deja atrás su historia: la recoge, la reinterpreta y la proyecta hacia el futuro.

Una identidad que pone en valor una forma única de cultivar y de entender el territorio. Porque los vinos del Valle de La Orotava no solo nacen de una tierra volcánica: nacen de quienes la trabajan, de una tradición que permanece y de un paisaje que se embotella.