Un arrorró es una melodía que madres y abuelas canarias han cantado durante generaciones para acunar el sueño de sus bebés.
Este vino naturalmente dulce nace como un homenaje a todas esas mujeres que han cuidado, protegido y amado.Un proyecto profundamente íntimo: la madre del bodeguero padece Alzheimer y parte de los beneficios se destinarán a la lucha contra esta enfermedad.
Se presentan dos referencias (blanco y tinto) con una producción muy limitada. Para su elaboración, las uvas se dejan pasificar, concentrando sus azúcares y sabor. Es un proceso donde el tiempo transforma la materia en un vino dulce, delicado y lleno de matices.
Conectamos conceptos como el paso del tiempo y la crianza del vino, la figura de las madres, y especialmente de las abuelas, con el paralelismo entre la lenta pasificación de la uva la dulzura y amabilidad que se alcanzan en estos vinos.
Establecimos conexiones entre el cariño y amor de las madres y abuelas, con el paso del tiempo, la lenta pasificación de la uva, la crianza del vino y la dulzura y amabilidad que se alcanzan en estas elaboraciones.
Queríamos que quien viera la botella, sintiera de inmediato un eco familiar: el recuerdo de una casa, de una cocina, de unas manos que cuidaban. Está pensado para disfrutarse en un momento de calma para brindar por la vida y agradecer a quienes nos han cuidado.
El diseño toma como referencia el ganchillo tradicional canario, reinterpretado con respeto y sensibilidad. Su producción es compleja: troquel, golpe en seco, barniz en relieve, hot foil e impresión, pero el resultado no busca imponerse, sino emocionar. Es un packaging que se siente tanto con la mirada como con las manos.
Colaboramos con un centro de mayores para tejer los mantos con los que se entrega arropada cada botella. Fue emocionante comprobar cómo, incluso después de años sin hacer ganchillo, su memoria muscular reaparecía casi de inmediato mientras compartian con nosotros historias de crianza, esfuerzo y amor.
La botella es compacta y elegante, la caja es tipo cofre, invitando a un gesto casi ritual para descubrir el tesoro que contiene.
Arrorró abraza la memoria, celebra el paso del tiempo y rinde homenaje al amor de quienes nos cuidaron.